sábado, 18 de octubre de 2014

La Soledad de Cantillana: calidad en el fondo y en las formas


Rosario Heredia
Periodista
12 de octubre al mediodía, hora mágica. Ése fue el día y hora escogidos por la Banda de Música Nuestra Señora de la Soledad de Cantillana para deleitarnos con un magnífico concierto compuesto a base de un escogido repertorio de obras musicales de alta calidad histórica y artística que no dejaron indiferente a nadie, provocando en cada uno de los asistentes diferentes sentimientos, emociones y sensaciones.

El evento, esperado por muchos, se realizó en la ermita de Nuestra Señora de La Soledad en honor a la patrona de la villa, con motivo la festividad de los Dolores Gloriosos de la Virgen María. Por ello, el marco visual y religioso en el que se celebró el concierto no pudo ser mejor, con la imagen de la Soledad expuesta en besamanos ante todas aquellas personas que quisieron acercarse a brindarle su cariño y devoción.
Todo estaba preparado y el cielo fue propicio. Si desde el amanecer la amenaza de lluvia había sido constante, cuando llegó el momento los rayos de sol consiguieron vencer las oscuridades y brillaron en todo su esplendor, alumbrando el interior del templo, lleno a rebosar. Gratamente me sorprendió la gran cantidad de niños que habían acudido acompañados de sus padres a escuchar el concierto.

Y llegó el momento. La banda de música, estratégicamente organizada a los pies del altar de la Virgen, nos tenía reservada una sorpresa: el estreno de sus nuevos uniformes de gala, diseñados por el artista cantillanero Luis Manuel López, escultor y ceramista, también diseñador, pero sobre todo, amante de la cultura de nuestro pueblo y ferviente defensor de su historia y tradiciones.

Según ha explicado Luis Manuel López, a la hora de idear esta indumentaria, sobria y elegante a la vez, se inspiró en los atuendos de bandas de música del siglo XIX, donde se sitúa el origen de esta formación musical. Estas bandas tenían un marcado carácter militar, y de ahí la tipología de su uniforme.

El uniforme está compuesto de pantalón y casaca militar negra, con camisa blanca y calzado también negro. La casaca lleva botonadura cuadrada y dorada, con el emblema de la banda de música, mientras que el pantalón, los puños y el cuello de la casaca lucen cordones de seda con los colores corporativos del municipio, el rojo y el verde, separados por otro cordoncillo de oro.

En mi opinión, la elección de los uniformes ha sido todo un acierto, puesto que permitirá renovar la imagen de la banda de música y revestirla de mayor solemnidad y profesionalidad, contando con una indumentaria adecuada para su participación en los diferentes eventos en los que sea requerida.

Como es tradición, el encargado de introducir el acto fue Antonio Naranjo Camacho, miembro de la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Soledad, quien disertó sobre el acontecimiento que iba a tener lugar. Una vez realizada la presentación, se hizo un silencio cargado de expectación. Bajo la batuta de Carlos J. Carvajal Lozano, director de la banda de música, los sones musicales fueron inundando las naves del vetusto templo, como si se tratara de una varita mágica capaz de obrar prodigios. ¿Y acaso conseguir que las partituras hablen y se expresen en armonía no es uno de ellos? Es uno de los grandes milagros de los que es capaz el ser humano, aunque por la fuerza de la costumbre, nos pueda pasar inadvertido.

Y las marchas se fueron sucediendo, unas tras otras. ‘Triana con su Esperanza’, de Moreno Pozo; ‘Claudia Prócula’, de Alberto Barea; ‘La Esperanza de Triana’, de López Farfán… Muy aplaudida fue la marcha ‘Soledad, ven a tu pueblo’, obra de Antonio Paniagua Pueyo y que la banda de música estrenó, contando para ello con la presencia y el beneplácito del compositor cantillanero.
    

 'La sangre y la gloria', de Alfonso Lozano; ‘Virgen de las Mercedes’, de Manuel Marvizón y el ‘Ave María’, de Giulio Caccini fueron otras de las obras que tuvimos la oportunidad de escuchar. Esta última fue interpretada brillantemente por la joven cantillanera Celia Campos Sanz, quien puso voz a esta composición.

Y el evento fue coronado con la interpretación de las marchas ‘Augusta Reina de Cantillana’ y ‘María Soledad’, obra de Gabriel Ríos Amores, fundador de la banda de música en 1960. Tras la finalización, pude escuchar entre los presentes muchos comentarios de aprobación y satisfacción sobre el concierto y la calidad artística de la formación musical.

En conclusión, fue un evento que sirvió para demostrar el excelente nivel musical que la banda de música Nuestra Señora de la Soledad de Cantillana posee actualmente, estando a la altura de las formaciones musicales más prestigiosas. Mi enhorabuena a todos los miembros de la banda, por haber llegado con su trabajo y esfuerzo al nivel en el que se encuentran ahora, y espero que sigan en esta línea ascendente, cosechando muchos éxitos. Adelante.



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